Mensaje para el Día Mundial del Títere 2014

El títere deviene sí, de la forma primigenia y original del arte: el juego, no del objeto sagrado, como suele sugerirse. Nace con el juego desinteresado, espontáneo y transparente, el cual naturalmente se complejiza adoptando múltiples formas y contenidos.

 

El títere, debido a su naturaleza transgresora, fue temido y perseguido por reyes, emperadores, emires, zares o cualquier otra forma abusiva de poder, pues pareciera que ese personajillo de trapo y madera, amable y picaresco es portador también de un agudo talento para la condena y la crítica, usando el sarcasmo, la ironía y el humor, con ingenio, ritmo y mordacidad.

 

Tal vez la edad que mayormente se identifica en temperamento con este milenario arte popular sea la adolescencia, pues claro, los jóvenes son portadores de esa misma energía impregnada de cierta irresponsabilidad apasionada y señalan directamente con el índice lo que consideran, lo que juzgan, lo que culpan y quizá por eso mismo, sea la juventud el blanco predilecto de las campañas mediáticas universales que banalizan lo esencial y hacen apología de los anti-valores.

 

Desde hace décadas, nuestro teatro de títeres ha dedicado buena parte de su esfuerzo a los adolescentes, mostrándoles una temática de su interés y estimulándolos a utilizar los muñecos para expresar todo aquello que los afecta y los conmueve. Surgen desde sus voces, temas tabúes como la violencia, las mafias, el alcoholismo, la corrupción, el embarazo precoz, la soledad y muchos otros, que ellos abordan con candidez e irreverencia.

 

Pueden y deben los titiriteros, elevar su mundo creador con la lectura, el estudio, la investigación y la experimentación de formas buscando la belleza y la armonía en su narración escénica, pero no deben olvidar nunca que su relación con el teatro de títeres incluye básicamente el  compromiso.

 

Y al hablar de  compromiso, palabra amplia y de diversas acepciones, me refiero a la responsabilidad de entender cuál es nuestro lugar en el mundo y cuál es nuestra posición frente a los múltiples casos del abuso de poder en la sociedad actual ¿cuáles son los reyes de hoy? ¿Los emires, los jeques? Hoy no suelen estar sentados en un ostentoso trono labrado de fina pedrería y laboriosa talla. Hoy suelen estar donde nadie los ve con claridad y poseen medios de comunicación que cada día los santifica o los esconde según quieran. Ese rey de mil cabezas es el neo-liberalismo corruptor y salvaje, ese zar son las grandes corporaciones multinacionales, que en aras de ampliar ganancias y poder, no dudan en destruir al planeta, en destruir la vida.

 

Vayan entonces los titiriteros de los cinco continentes a dar la cara frente a la crueldad, la desigualdad y la injusticia, vayan con la variedad infinita de técnicas y estéticas buscando su personalidad expresiva, pero también con el verbo encendido a denunciar, a mostrar señalando con el dedo admonitorio, como lo hacen los jóvenes, lo que consideran desvirtúa el verdadero desarrollo hacia un mundo más humano, un mundo mejor.

 

Eduardo Di Mauro
Teatro TEMPO
Venezuela

Eduardo di Mauro

Eduardo Di Mauro
(Abril de 1928, Córdoba, Argentina)

Su historia está íntimamente vinculada a la de su hermano mellizo Héctor, ya que juntos sintieron la pasión por el mundo de los muñecos y juntos desarrollaron esa devoción, con sus respectivas esposas, Laura de Rokha y Raquel Venturini, con el teatro La Pareja, inspirados inicialmente por grandes titiriteros que generaron una profunda dramaturgia para títeres, como Javier Villafañe, Pedro Ramos, César López O’Cón entre otros.

El aporte de los mellizos Di Mauro fue mostrar cómo con organización, voluntad y constancia, se podía transformar una actividad de afición muy asociada a la bohemia, en una profesión digna, seria y próspera. Ellos participaron en el año 60 en el Festival Mundial UNIMA de Bucarest, Rumanía, ocupando el tercer lugar entre decenas de grandes teatros europeos y de todo el mundo. Este premio les permitió realizar un viaje por los países de la órbita socialista, donde conocieron de cerca la modalidad de las Salas Estables y esa fue la pasión de Eduardo. Abrir espacios estables para los títeres donde se trabajara con criterio de servicio social, exigiéndole al estado su apoyo a planes de sistematización del servicio cultural y así nacieron salas estables en Tucumán, Misiones, Mar del Plata, Tunja, Bogotá, Barinas, Guanare, Mérida, San Cristóbal y muchas más.

Enumerar sus premios y reconocimientos ameritaría la publicación de un libro, pero su importancia radica en que siempre mostró su pensamiento con su accionar, enseñando con vehemencia sus ideas, apoyando a los colegas en sus propósitos, poblando de niños las salas que trabajaban sin descanso atendiendo especialmente a aquellos sectores menos favorecidos y comprometiéndose con su pensamiento, defendiéndolo en foros y encuentros del mundo entero.

El teatro TEMPO de Guanare y el Instituto Latinoamericano del Títere, actualmente dirigidos por su actual compañera Maritza Peña, son sus criaturas que pueden servir a los titiriteros del mundo como modelo a seguir y en su fachada reza: “Para el artista, la cultura es un servicio, para el estado, una obligación ofrecerla y para el pueblo, un derecho inalienable” y considero que estas premisas son las que mantuvieron vivo siempre el fuego de ese amor, de esa pasión por los títeres.

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